Voces, imágenes y colores tomaron el Gobierno Autónomo Departamental de Potosí: las mujeres guardianas de la bocamina presentaron ante las autoridades locales y nacionales una exposición fotográfica y un mural colectivo que desnudan sus condiciones de trabajo y trazan sus propuestas para la construcción de paz, en una iniciativa impulsada por ONU Mujeres Bolivia y la Asociación Aguayo.
La muestra fotográfica y el mural, realizado por la artista Ángela Mónica Cahuata Lohse, recogen los testimonios y las experiencias de vida de las mujeres que custodian los minerales y las herramientas de trabajo de las minas del cerro Rico. La intervención artística en Potosí permitió visibilizar las problemáticas como la precariedad laboral, la falta de acceso a servicios básicos y la ausencia de condiciones dignas en sus lugares de trabajo.
El encuentro realizado el pasado lunes 16 de marzo permitió que las mujeres expusieran públicamente los desafíos de trabajar y vivir en la mina, lo que fortaleció su incidencia pública y acercó sus conflictos a las autoridades políticas locales y nacionales, creando así un espacio de diálogo directo entre las participantes y el Estado. Como resultado del encuentro, las autoridades políticas, como la senadora Betty Canaviri y los diputados Pablo Revollo y Eduardo Llanos, reafirmaron su compromiso de articular y trabajar en acciones conjuntas para atender y resolver las demandas planteadas en el evento.
Esta actividad forma parte del proyecto “Tramarte, Encuentros para Tejer Paz”, que promueve procesos de investigación-acción participativa con enfoque de género en seis municipios del país. En estos espacios, las participantes realizan ejercicios didácticos para identificar sus experiencias relacionadas con el dolor, el cuidado y la resistencia, y construyen narrativas colectivas orientadas a la resolución de conflictos desde una perspectiva de género. Este proyecto se implementa a través de la Asociación Aguayo en el marco de la “Iniciativa para la consolidación de la cultura de paz en Bolivia”, promovida por ONU Bolivia, a través de ONU Mujeres Bolivia con el apoyo financiero del Fondo de las Naciones Unidas para la consolidación de la paz.
En el caso de Potosí, este proceso ha permitido visibilizar el rol fundamental de veinte mujeres guardas, que trabajan sin horarios establecidos, en condiciones de alta vulnerabilidad frente a la violencia y sin garantías laborales. Las acciones impulsadas en Potosí han fortalecido la participación de las mujeres en la construcción de paz, y a partir de los compromisos asumidos por las autoridades, las mujeres guardas avanzan en la exigencia del respeto a sus derechos, posicionando sus demandas como una prioridad en la agenda pública y en la (re) estructuración de nuevas políticas y normativas que tengan el objetivo de proteger a las mujeres que viven y trabajan en las entrañas del cerro Rico de Potosí.
“Tenemos que construir políticas públicas en beneficio de nuestras guardas, y nos tenemos que sentar con ellas, conjuntamente con todas las instituciones que puedan sumar al diálogo”, expresó la senadora Betty Canaviri, emocionada y movilizada por el trabajo con las mujeres potosinas.
En Potosí y en Bolivia, la minería ha sido una parte fundamental de la historia y la economía. Esta configura el tiempo, el espacio, el territorio y los vínculos humanos. Tras más de cinco siglos de explotación minera, las condiciones de trabajo continúan siendo precarias, especialmente para las mujeres indígenas. En este sentido, es urgente trasladar sus necesidades a la toma de decisiones para construir un futuro en el que las guardianas de la bocamina puedan ejercer plenamente sus derechos y lograr la justicia social.




