Con el propósito de rescatar y fortalecer el derecho a la participación política de las mujeres y visibilizar las problemáticas sociales que atraviesan, investigadores bolivianos desarrollan e impulsan en Potosí el proyecto Tramarte — “Encuentros para Tejer Paz” — con el propósito de reconstruir historias de vida de Mujeres “guardas” del Cerro Rico desde una perspectiva íntima, territorial y corporal. Ellas participaron del encuentro “Cuerpos y Territorios Mineros: Cartografías Corporales y Mapeo Colectivo de Riesgos”, organizado por la Asociación Aguayo; con el propósito de articular las dimensiones cuerpo, territorio y comunidad en un mismo proceso.
Como su nombre lo indica, las “mujeres guardas”, o simplemente “guardas”, trabajan protegiendo y resguardando el acceso a las bocaminas de los “jukus” (o ladrones de minerales). También se encargan de resguardar los depósitos de herramientas y los insumos de trabajo de los mineros (mayormente hombres).
La primera parte del encuentro se centró en un ejercicio de cartografía corporal destinado a reconocer el cuerpo como territorio de memoria, trabajo y cuidado. Cada participante trazó su silueta sobre un papelógrafo y, utilizando distintos colores, marcó las zonas donde se expresan el dolor, el cansancio, los accidentes y las prácticas de autocuidado. Todas coincidieron en las zonas del cuerpo más afectadas por el trabajo físico y la sobrecarga de responsabilidades: la espalda, las caderas, las manos, las rodillas, la cabeza y la matriz.
Esta dinámica permitió, mediante el uso de colores —rojo para el dolor y verde para el cuidado—configurar el cuerpo como un territorio donde se inscriben las desigualdades de género y las memorias del trabajo, pero también como espacio de agencia y resistencia, permitiendo visualizar las tensiones entre vulnerabilidad y fortaleza.
Durante el encuentro, todas las participantes coincidieron en que padecen dolor en la espalda por el esfuerzo que realizan al cargar agua, materiales de trabajo y trasladar minerales. Ellas mencionaron también que “se debe cuidar la matriz, porque el peso hace daño”. Otra de las afecciones que aquejan a las guardianas de la bocamina es “la falta de sueño” y el “dolor de cabeza por no dormir”.
En la segunda parte, las mujeres elaboraron mapas colectivos del territorio e identificaron lugares de vida, trabajo y peligro en el Cerro Rico de Potosí. Los relatos describieron hundimientos, derrumbes, oscuridad y violencia nocturna. El territorio fue leído como cuerpo colectivo herido, afectado por la minería, la desigualdad patriarcal y el alcoholismo. De acuerdo con las propias mujeres, la violencia nocturna está muchas veces relacionada con el consumo de alcohol. Estas problemáticas sintetizan el sentimiento generalizado de vulnerabilidad e inseguridad estructural que viven día a día las “guardas” de las bocaminas del Cerro Rico.
Durante la actividad, Alejandra, una de las guardas que vive hace 20 años en el cerro, en el sector Pailaviri, con toda su familia, explicó los peligros que sortea día tras día:
“Lo que se hunde del cerro, los mareados (borrachos) y los jukus, que vienen a robarnos. Esas tres cosas son los peligros más importantes en el sector Pailaviri y en todo el cerro”.
En el caso de Margarita, acerca de la inseguridad y peligros que vive al ser guarda de las bocaminas en el cerro, mencionó que:
“Hay derrumbres, hay rateros, muchos jukus que, vienen a visitar las minas, nos roban. Aquí no hay seguridad, todo se está derrumbando, en otros lados las compañeras de trabajo también viven en casitas que se están partiendo en dos. No tenemos casi agua ni luz. Entramos vivos y salimos casi a muertos, casi, casi es lo mismo”.
A partir de esta experiencia, se co-generarán propuestas y soluciones para establecer un nuevo cuerpo comunitario en las guardianas de la bocamina. Luego de la etapa de investigación, se crearán expresiones artísticas comunitarias que representan las vivencias, demandas y apuestas de las mujeres. Se elaborarán fotografías y murales. Los productos artísticos, propuestas políticas y aprendizajes serán difundidos y socializados a través de espacios públicos de intercambio e incidencia. También realizará el Encuentro Nacional de Arte y Propuestas por la Paz y la Justicia para que las mujeres puedan compartir sus historias.
Este proyecto se realiza en coordinación con ONU Mujeres en el marco de la «Iniciativa de Naciones Unidas para la consolidación de la cultura de paz en Bolivia» con el objetivo de implementar la agenda Mujeres, Paz y Seguridad (MPS), que permite la participación de las mujeres en la toma de decisiones y las integre en los procesos de prevención y resolución de conflictos en nuestro territorio, tal y como estipula el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la Resolución 1325.


