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«Las niñas no somos el futuro, ¡somos el presente!»

Mishel nació en 2013 en Coroico, pese a su corta edad ha viajado y ha sido parte de varias obras de teatro de la Asociación Aguayo. El arte la ha llevado a presentarse en varias partes del país y en el exterior. También ha representado a su comunidad y se ha convertido en una voz potente para otras niñas. A continuación, les dejamos un poquito de su historia contada por ella misma.

P. ¿Cuál es tu nombre y cuántos años tienes?

R. Me llamo Johanna Mishel Córdova Lazo y tengo 12 años.

P. ¿En qué colegio estudias y en qué grado estás?

R. Estudio en la escuela Félix Reyes Ortiz y estoy en sexto de primaria.

P. ¿Tienes alguna materia preferida en la escuela?

R. Sí, es artes plásticas.

P. ¿Cuál es la razón por la que te gustan las artes plásticas?

R. Porque ahí te manchas las manos, puedes pintar, puedes hacer todo lo que quieras. Ahí eres libre.

P. ¿Eres una niña creativa, entonces?

R. Sí, me encanta la pintura. Puedo dibujar. Si tú me das una pintura o un dibujo, yo lo hago igualito.

P. Eres toda una artista, ¿Qué te hizo enamorar del arte?

R. Me acuerdo que, de pequeña, yo empezaba a rayar los libros con todo tipo de colores. O sea, veía un libro y ya lo rayaba, lo rayaba… Después ya no podía leer, porque a mí también me gusta leer; solo que ya no podía hacerlo porque estaba todo rayado

P. También estás ligada al teatro, ¿Qué te gusta de actuar?

R. Me gusta la alegría que tenemos acá [Por Aguayo], la sinceridad. Me gustan las obras de teatro que realizamos con Freddy Chipana. Me gusta lo que tienen aquí: el muralismo, todo tipo de danzas… y la alegría.

P. ¿Cómo llegas a conocer a Aguayo?

R. Es una historia larga. Yo, de pequeña, a los siete… sí, siete años, era como la cola de mi mamá; la seguía a todos lados. Ella vino acá y vi a unas jóvenes bailando. No me acuerdo qué danza era, pero estaban bailando y, como a mí me encantan todo tipo de danzas, yo estaba ahí en la puertita mirando. Pensé: ‘¿Se podrá entrar? ¿Podría incorporarme con ellas?’
Les pregunté y me dijeron que no, que era muy pequeña, que ahí solo podían bailar adolescentes, creo que de trece años para arriba. Pero como yo nunca me rindo, todos los días que ellas tenían ensayo, yo iba. Y al final me dejaron.
Ahí conocí a Tania Oros, y ella me dejó entrar. Entonces empecé con los bailes. Yo iba adelante bailando; era la más bailarina.
Después de eso conocí a Freddy. Él era muy bueno y todo. Yo no sabía tanto del teatro; recién conocí el teatro cuando conocí a Freddy. Como él tenía un grupo de chicos, me metió así, de una, al teatro.
Entonces, gracias al teatro, ahora sé expresarme y socializar con todas las personas. Eso me ayudó muchísimo.

P. Gracias a tu constancia, y también al apoyo de Aguayo, pudiste vivir varias experiencias en estos años que eres parte del grupo. Entre ellas, pudiste participar del FITAZ, ¿Cómo te fue en ese evento?

R. Ah, fue muy bonito. Conocí a los que grababan y charlaba con ellos. También practicábamos para que todo nos salga bien en las grabaciones. Y cuando presentamos nuestra obra, a todas las personas les encantó. Entonces sentí una sensación muy linda, como… ‘ya me conocen’. A mí me encanta eso. Así se sentía estar en el FITAZ.

P. Y bueno, después del FITAZ pudiste viajar a Buenos Aires para presentar la obra “Mal Juego” con el grupo de CoroicoArt. ¿me puedes hablar de esa experiencia?

R. A ver… mi sueño de pequeña, bueno, no era tanto un sueño, pero yo siempre le decía a mi mamá: ‘Mami, quiero viajar a Argentina’. Mayormente le decía Argentina. Y ahora, gracias a estos espacios, sí pude viajar a Argentina.
Fue una experiencia muy hermosa, porque por fin conocí el Obelisco. Y allá las personas son muy amables, son re amables. Además, conocí a otros elencos. Nos invitaron y había muchos elencos: de Argentina, de Perú, de Brasil, de Ecuador y otros más. Eran muy buenos y muy amables. Charlábamos, socializábamos, jugábamos… Fue una experiencia muy bonita.

P. También viajaste a otros lugares del país con el grupo, ¿tienes recuerdos de esos viajes?

R. Bueno, de Sucre… en Sucre me saqué fotos, igual que en Argentina. Esos siempre van a ser mis recuerdos. También de Santa Cruz. Y, bueno, en La Paz no tanto, porque La Paz ya conozco. Pero en La Paz también fue muy lindo.
Y los recuerdos que tengo de Sucre, de Santa Cruz, de Irupana, de todos esos lugares a los que viajé… Sí, tengo varias fotos. Ha sido una muy buena experiencia viajar a todos esos departamentos. Me encantó la experiencia

P. ¿También fuiste invitada por la ONU en La Paz para ser la portavoz de todas las niñas del país?

R. fui la voz de todas las niñas, para demostrar la voz de aquellas que no pueden expresarse sobre los problemas del país. Y cómo solucionamos esos problemas… se puede hacer con talleres. Por ejemplo, en el problema del alcoholismo: a veces los papás incentivan a sus hijos a tomar bebidas alcohólicas, y eso no es bueno. ¿Por qué es malo? Lo malo es que el alcoholismo se lleva a todo: a los cumpleaños, a salir de la promoción, incluso en los festivales cuando gana Bolivia… lo utilizan para todo. En realidad, debería ser al revés: celebrar sin alcohol, tal vez con un almuerzo en familia.
Hay varios modos de hacerlo, pero según ellos, el único modo de divertirse es con alcohol. Por ejemplo, cuando se ven danzas… o sea, cuando las chicas de la danza dicen ‘sin alcohol no podemos ser alegres’, yo pienso que sí se puede ser alegre sin alcohol.

P. ¿Y en el tema medioambiental?

R. Bueno, puedo hablar de la basura, que afecta… A veces hay personas que botan basura a los ríos, y eso afecta principalmente a las niñas y niños, porque ellos están en una etapa de desarrollo y no tienen tanta fuerza para resistir el agua contaminada. Y eso les hace daño a la salud.

P. ¿Cómo mejoramos esos problemas?

R. Se pueden hacer talleres, o presentar obras de teatro, o mandar mensajes al gobierno. Porque, o sea, yo no puedo hacerlo sola, pero sí podemos decirles, mandarles un mensaje y explicarles qué tienen que hacer. Porque yo no puedo hacerlo sola; soy una niña.

P. ¿Qué rol cumple tu familia en todo este proceso?

R. Bueno, mi mamá me acompaña a todos lados. Le digo: ‘Mami, me tienes que acompañar a este lugar’, y ella siempre dice que sí. Vamos, saltamos los obstáculos… hasta ahora no me ha dicho que no. Yo sé que mi mamá siempre va a ser así. Gracias a Dios, tengo una familia muy bonita.
Mi papá me ayuda, me apoya, me da empujoncitos; igual mi mamá. Mi papá asiste a las obras de teatro y a veces me recomienda cosas. Mi hermano también me ayuda en todo; exploramos ideas juntos y las juntamos. Él también asiste a mis obras de teatro cuando mi mamá no puede. Tener ese apoyo es muy importante.

P. Algún mensaje que nos quieras dejar…

R. El mensaje que dejé en la ONU decía: basta de tanta violencia hacia las niñas y los niños, basta de tanto alcoholismo y basta de tanta destrucción y contaminación hacia nuestra naturaleza.
El sueño de todas las niñas y los niños es que nuestra voz sea escuchada al igual que la de los adultos. Las niñas no somos el futuro, ¡somos el presente!